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Artículo
realizado sobre las mesas de trabajo “Mirando a la autoría” llevadas a cabo en los Encuentros TE VEO
2009
"DEL
FOLIO EN BLANCO AL ESCENARIO VACÍO”
Por
Pury Estalayo
La
undécima edición de los Encuentros TE
VEO, celebrada en Zamora del 24 al 29 de Mayo, ofreció una ventana a la autoría teatral dirigida a la infancia y la juventud.
Tres sesiones de debates con el objetivo común de reflexionar e
intercambiar en cuanto a motivos,
temáticas, formas y tratamientos a la hora de abordar la creación de textos
dramáticos dirigidos a niños y jóvenes. Cada jornada en particular y las tres
sesiones en su conjunto mostraron a los asistentes que cada acto de escritura
es un espacio que aloja la diferencia; un ejercicio de intimidad con vocación
de comunicar.
La
coordinación de las mesas corrió a cargo de Ana Gallego que supo aglutinar a numerosos autores en tres mesas de
debates, tres ventanas a la escritura desde distintos postulados.
PRIMERA JORNADA DÍA
26-05-09:
Así,
el primer día la ventana se abrió mirando
a la autoría latinoamericana. La mesa, estuvo moderada por Pilar López, presidenta de TeVeo.
Abrió
el turno de intervenciones la
dramaturga mejicana, Maribel Carrasco que es, además, actriz y diseñadora de títeres y vestuario. Tituló su
intervención El arte de la memoria. Para la autora escribir es un misterio,
una forma privilegiada del recuerdo: “algo
parecido a una incesante persecución de la presa más huidiza, que soy yo
misma”.
Fundamentó
su dedicación a la escritura de textos para la infancia y la juventud por el
reconocimiento de la poderosa fuerza que tiene para ella el universo de la
infancia. Una fuerza primitiva que le permite establecer un vínculo poderoso entre “lo que una vez fui, lo que soñé que era
y lo que aún queda de lo que fui”
Maribel
Carrasco reconoció que es a través de ese vínculo, de esos primeros ecos, desde
los que ha podido interrogarse sobre las preguntas fundamentales que le han
acompañado a lo largo de la vida y también en su escritura.
Autora que confiesa las ideas que tiene en la cabeza fue
el título del que partió Adela Basch para su intervención. La
dramaturga, poeta, cuentista y editora argentina expresó que, como autora,
apunta hacia un teatro que se pueda leer y se pueda representar. A condición de
que lo escrito se trasgreda a la hora de ser representado. La dramaturga abogó
por un teatro escrito “para ser
ejecutado, en el doble sentido de la palabra”.
Se
trataría de un teatro escrito para llevarse a cabo, pero también convocado a morir a lo que es, para nacer a algo distinto. Para la
dramaturga argentina, el teatro escrito debe tomar otra vida en el escenario,
unido a otros lenguajes: “Un acto en una
función, se parece mucho a un acto de defunción”
La
última intervención corrió a cargo de Francisco
Sánchez, actor, director, músico y dramaturgo de la compañía Tryo Teatro Banda, de Chile. El interés de este artista es el de
crear en torno a la historia de Chile y profundizar sobre la identidad del
pueblo chileno, pueblo mestizo divorciado de su parte indígena. Francisco
Sánchez presentó su libro Buscando
a Kay Kay y Xeng Xeng Vilu escrito
después de una profunda investigación en la que viajó durante un mes por el
territorio mapuche de Chile. El texto indaga en torno a la historia de Kay Kay
y Xeng Xeng Vilu, dos serpientes mitológicas que protagonizaron el nacimiento
del pueblo mapuche, originario de Chile, durante una catástrofe que se produjo
en la antigüedad.
SEGUNDA JORNADA DÍA
27-05-09:
La
segunda sesión, moderada por Marieta
Monedero programadora y bibliotecaria de la Biblioteca Torrente Ballester
de Salamanca, abrió la ventana a la
autoría teatral desde otras
miradas. En ella se dieron cita autores nacionales de reconocida trayectoria
y procedencias muy diversas.
La
primera exposición corrió a cargo de Vicent
Vila, director del Centre Escalante de la Diputación
de Valencia, profesional dedicado al teatro desde múltiples campos:
gestión, programación, autoría, creador de festivales, producción, etc. Vicent Vila se definió así mismo como
artesano, frente al concepto de autor teatral. Alguien, como muchos otros de su
generación, al que el deseo de hacer teatro, las circunstancias de la vida y
una actitud de riesgo, le llevaron a diversificar su trabajo en el sector de
acuerdo a las necesidades por cubrir. El autor/artesano habló de su gusto por
la escritura como un acto íntimo, como algo que le liga al placer y como un
reto. También abordó en su intervención la diferencia entre la creación libre y
los textos de encargo. La primera le aporta un universo amplio, la segunda algo
realizable, representable. El reto en esta última es el poder incluir el
momento personal del autor en ese encargo: “…en
la delimitación del cuadro, pintar
tu propio cuadro”
Rosa Díaz, actriz, directora y dramaturga y que ha estrenado recientemente
compañía, La Rous, ofreció, a modo de decálogo, su visión como autora/actriz ante el papel en blanco/espacio vacío. Así habló de que es totalmente necesario que el
creador esté atravesado por lo que va a contar, que sea algo que lo emocione.
Para ella es importante jugar con los propios recuerdos, transformarlos,
romperlos. Rosa Díaz expuso el valor de escribir con suma honestidad desde el
respeto y sin buscar lo políticamente correcto ni lo vendible. El disfrute en
el propio acto de creación es para la autora un valor fundamental así como el
rigor en el trabajo. Se reconoció también como una creadora que apuesta por lo
visual, por la mezcla de lenguajes, por las imágenes, la escritura desde los
objetos, las ilustraciones y las artes plásticas.
El
tercero en intervenir fue Javier Yagüe,
director de la sala y la compañía Cuarta Pared, de Madrid. El también
autor planteó, en vez de conclusiones, lo que él mismo definió como dilemas.
Preguntas que se hizo e hizo a todos los presentes.
¿Por qué firmo como dramaturgo
si no he escrito ni una sola línea?
Para
Yagüe esto tiene que ver con la
propia evolución del concepto de autoría. El teatro es un arte colectivo y el
texto teatral un tejido, algo que une diversos materiales para dar una forma y crear, finalmente,
una estructura. Todos los que participan en la elaboración de ese tejido, de
una forma u otra son autores.
¿Quién es el destinatario en
el teatro para niños? ¿Son exclusivamente ellos? ¿Lo son también los padres y
los profesores?
Javier
Yagüe relacionó el tipo de teatro que le interesa para niños con la propia identidad de la sala que dirige. La
impronta de todo el espacio y del proyecto global influye, como no podría ser
de otro modo, en los espectáculos para la infancia que propone. Tiene la misma
identidad, el mismo espíritu. Javier Yagüe expresó que para él es fundamental
el contenido, lo temático, y cierto posicionamiento en torno a lo que está bien
o mal. Un teatro que hable de la realidad que los rodea, un teatro/ resistencia frente a los valores
imperantes en este momento social. Porque el teatro, para el autor, transforma
a las personas y conlleva un aspecto lúdico, pero también mucha
responsabilidad.
Terminó
la sesión con la intervención de Ignacio
del Moral, autor teatral y guionista de TV y cine. Hizo partícipes a los
presentes de una crisis: su abandono, hace ya algunos años, de la escritura de
teatro para la infancia y la juventud. Abandono que tuvo que ver con el
panorama estéril y desolador-según el autor- en el que se estaba convirtiendo
este género, después de haber vivido un tiempo de innovación y creación.
Para
Ignacio del Moral el teatro debe re-preguntar: es decir“a las preguntas
que la vida interpela, hay que
responder con otras preguntas”. El autor expresó que el teatro es
pedagógico en sí mismo. La ceremonia teatral es educativa. En cuanto a la
escritura dirigida a niños en la televisión, el guionista planteó que la
infancia está presente en casi todos los programas de televisión, no tanto
porque exista una programación pensada y específica para ellos sino porque, con
el objetivo de conseguir máxima audiencia, los guionistas piensan en programas
familiares, programas que apuestan por todos. Esto tiene como consecuencia la
adultificación de los niños y también la infantilización de los adultos.
Ignacio
del Moral concluyó su intervención con otra confesión: la reactivación de su
deseo de volver a escribir teatro para niños, como consecuencia de su
participación en este Encuentro.
TERCERA JORNADA DÍA
27-05-09:
La
tercera y última mesa de los Encuentros fue una ventana abierta a los autores ligados a compañías de la
asociación TeVeo. Estuvo moderada por Rufi Velázquez, directora de la biblioteca municipal de Zamora.
Abrió
el turno de intervenciones Eduardo
Zamanillo: actor, director y autor con numerosos títulos publicados y varios premiados. (Compañía P.T.V. de Valencia)
El
autor expresó que la práctica
cotidiana y las necesidades surgidas del trabajo en su compañía fueron las razones
por las que comenzó a abordar la creación de textos treatrales, producto, en un
principio, de las aportaciones colectivas. Habló del pre-texto como del guión necesario para comenzar el proceso de
ensayos. Este texto inicial se modifica y completa en el propio proceso de los
ensayo y también en la relación con el público, con los niños y niñas
asistentes a sus espectáculos. Indicó que para él el texto es algo abierto, que
nunca se acaba de cerrar. Zamanillo confesó no tener miedo al folio en blanco;
siempre existen notas previas, historias contadas a sí mismo que luego, un día,
se plasman en el papel. Sería por tanto un papel en blanco, pero no vacío. Sí
le tiene, sin embargo, miedo al folio escrito. Sobre todo a los trabajos, que
como autor, realiza de encargo. Expresó también en su intervención el valor que para él tiene trabajar
con una estructura sólida que permita, por esa solidez, el caos creatrivo.
Al
autor le interesa definir los elementos que pueden desentrañar el lado cómico
de las situaciones para crear, después esas situaciones y plasmarlas en el
papel y en el escenario.
Continuó
el turno de intervenciones, Julia Ruiz Carazo,
autora, directora y actriz. (Compañía LaSal de Granada).
La
autora confesó su definición clara y plena en cuanto a la escritura y el arte
para la infancia. El tiempo, el reposo en la elaboración de un texto, es para
Julia Carazo, según expresó en su intervención, algo fundamental. Consideró la
presión proveniente de las exigencias del mercado como una mala aliada para su
tarea como dramaturga. Su máximo interés, en cuanto a temáticas, radica en las
motivaciones personales y la relación de vivencias y estados concretos con los
centros de interés creativos. Así hizo partícipes a los asistentes de la
relación existente entre la escritura de su primer texto “El gran traje” con su embarazo, momento vital en el que encontró
la calma necesaria para saborear su escritura. Texto sin previsión y exigencia
de mercado que, sin embargo, llegó a montarse, publicarse y a realizar un gran
número de representaciones. El hecho de dirigir sus propios textos posibilita a
la autora una curiosa relación consigo misma: como autora, presenta una estructura clara (ya sea el
texto totalmente escrito o un encuadre a modo de cuento) y es la directora la
que rompe ese texto, en escucha permanente con los actores.
Le
tocó el turno más tarde a Juan Pedro
Romera: Actor, director y autor de unas 30 obras de teatro para niños (Compañía
Fábula de Murcia).
Un
hecho fue fundamental para este profesional: el trabajo realizado en hospitales
con la técnica de clown. Es en ese contacto directo con el sufrimiento y la
enfermedad instaurada en niños y niñas, cuando se produce un cambio en la vida
y, como consecuencia, en su actividad profesional. Todos esos elementos se alojaron
en sus textos, como no podía ser de otro modo. Temas centrales que encontraron
su lugar, no sólo en los textos propios, sino en los realizados también por
encargo. Porque para Juan Pedro Romera todo lo que permanece en el interior se
proyecta hacia el exterior. Serían para el autor los pre-textos para sus
textos: diferentes estímulos que él recibe y que son el motor para abordar,
posteriormente el texto escrito. Como proceso de escritura, el escritor se
coloca, en numerosas ocasiones, en el lugar de los personajes, de esos niños
sufrientes, en algún momento de su vivencia límite y trabaja analogías de esas
situaciones y personajes. A menudo, ha encontrado estas analogías en los
cuentros tradicionales, fuente inagotable
de simbolización, según explicó el autor. Este trabajo profundo no lo
identifica Juan Pedro Romera con resultados de obras tristes. Son vivencias
profundas que encuentra un cauce creativo: “Mece
y calla”
Carlos Bueno, director de escena, escenógrafo, actor y autor teatral, intervino en
cuarto lugar como autor ligado a Rayuela Producciones Teatrales de
Valladolid.
Inició
su intervención confesando que para él la escritura es un acto difícil y
doloroso. No es en absoluto placentero. Su dedicación al teatro para niños y
jóvenes enlazó prácticamente con su ser niño y joven como espectador. Como una
especie de Peter Pan, pasó directamente de espectador a actor de espectáculos
dirigidos a la infancia.
Carlos
Bueno reflexionó sobre la idea de que “el
niño que un día fuimos es la misma persona que el adulto que somos”. Por
eso le interesa el niño como persona individualizada y específica, no como
nominación colectiva. De esta concepción de la infancia proviene su concepción
al escribir para niños y niñas.
Por
ello no cree en una temática específica infantil a la hora de escribir sino en que sea algo que motive al
creador. Huye de la homogeneización cultural e intenta exponer a los niños a
otras experiencias. La suya tiene
que ver con la confluencia, la unión, de distintos estímulos como creador (interpretación,
imagen, música, dirección…) en un proceso que en principio podría parecer
conflictivo, pero en el que ha logrado ir integrando los diferentes estímulos y
crear un lenguaje singular.
Cerró
el turno de intervenciones Daniel
Lovecchio, actor, músico, director de escena y profesor de expresión
artística. Su trabajo como autor ha estado ligado al Teatro TylTyl de Navalcarnero, Madrid.
Compartiendo
con los oyentes un título El guión oculto, Daniel Lovecchió
habló de que todos tenemos un guión oculto que hace que construyamos nuestra
dramaturgia vital y elijamos unos actos en lugar de otros. El deseo en el ser
humano no está relacionado con algo que se va a mostrar, a leer, a actuar, sino
con el sí mismo. La infancia es para
el autor motivo de impulso hacia la acción misma y pensar en acción es autoría.
Daniel Lovecchio expresó que en el trabajo creativo con y para la infancia es
interesante el conocimiento de generalides, pero dónde se pueden entender los guiones
ocultos que cada un traemos (incluido el creador) es en la singularidad. En el
trabajo de creación dramática con niños y niñas percibimos, dijo, que el dolor
y la celebración de la vida se elaboran en la representación misma. Daniel
Lovecchio abogó por la dignificación de la tarea de autor de la propia vida e
indicó que el patrimonio del arte no es sólo de los artistas y los
intelectuales; es patrimonio de todos los seres humanos que construyen un inconsciente, un guión oculto
susceptible de ser escrito, representado y también modificado.
Las
palabras de agradecimiento de Ana Gallego, organizadora de esta ventana a la
autoría, cerraron tres días de intensos y ricos debates, en un marco de
encuentro e intercambio entre los profesionales del sector. |